Hola.
Ayer leí la entrada donde te decia cuanto extrañaba a alguien. Bueno, esa persona se alejo de mi vida, por miedo, por que queria otras cosas, supuse que fue por que queria cumplir sus sueños.
Al cabo de 5 años nos encontramos. Hicimos el recuento de los daños y nadie resultó trigo limpio. Muchos sueños sin cumplir, muchas metas abandonadas, pero eso esi, un aprecio por la vida y por vivir... enorme.
Todo estuvo bien, la emoción salía a raudales. Tanto que me atreví a tener esperanzas. Pero no, solo fue de nuevo es mirada de añoranza, de anhelo por algo imposible.
Se marchó son decir adios, asi que me fui deseandole toda la felicidad que me hubiera gustado darle. Me fui convencida de que asi seria. Asi que viví mi vida como nunca antes y fue liberador.
El único pero siempre, esa espinita en mi costado, esa historia sin contar.
Hace un año supe que te ha ido terriblemente mal, que tu sueño de ser madre no podrá ser. Que estuviste gravemente enferma y que estabas sola. Me dolió mucho saberlo y quise correr a tu lado para apoyarte, pero no lo hice. Ya no podía volver a perderme en ti de nuevo. Solo te envié un par de mensajes y te llame otro par de veces. Al cabo de unos meses ya no contestaste y solo citaste versiculos bíblicos random en tu red social. Entendí la indirecta, tu no habías cambiado de opinión.
Me convencí de que aun asi debía brindarte mi amistad y apoyo, eran momentos difíciles. Pero me dijiste que estabas bien, que no necesitabas ayuda y dejaste de responder.
Anoche me despedí de tus hermosos ojos cafes, tu sonrisa coqueta de hoyuelos y tu melena oscura siempre brillante.
Decir que fuiste, eres y seras el amor de mi vida es desproporcionado, que fuiste mi todo es quedarse corto...
Hoy solo le pido que nos olvidemos y sigamos adelante.
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